1. Reflexionar sobre el contenido

Cuando en la Universidad se tomó la decisión de actualizar su antiguo portal, probablemente muchos imaginaron que tendría que hacerse un sitio con una vista más fresca y ordenada, actualizar los programas e incluir nuevos atributos tecnológicos. Pero cuando se toma la decisión de reestructurar, necesariamente se plantean nuevos objetivos y metas, a la vez que se evalúa lo realizado hasta el momento.

Entonces no sólo era necesario un nuevo diseño y tecnología, también debía evaluarse el contenido que entre todos habíamos construido para nuestros visitantes.

Breve experiencia del contenido en el portal de la Universidad

El primer paso fue crear un diseño y una arquitectura de la información que facilitaran la navegación del usuario. Se ordenó la presentación de los contenidos y se determinaron distintos perfiles de uso.

El segundo desafío  fue conocer al visitante del portal y determinar sus características. Con ayuda de distintas herramientas como google analytics, test de usabilidad y cuestionarios, se analizaron sus preferencias de navegación, las evaluaciones que hacían del contenido, sus percepciones y expectativas.

Por último, se evaluó el contenido, elemento por el cual el usuario finalmente ingresa al sitio. El contenido puede añadirse en todas sus formas: escritura, fotografías, videos, banners, etc. Y justamente esta multiplicidad de formatos y la posibilidad de subirlos sin restricción, puede dar paso a su acumulación descuidada. Era necesario entonces reevaluar lo que hasta ese momento se había creado, replanteárselo y determinar qué objetivos debía cumplir desde ahora.

No servía concluir que la finalidad era sólo informar. Se necesitaba elaborar un mensaje por cada tipo de contenido, reuniendo elementos básicos para una información que está centrada en el usuario y que le sea útil. Además, había que identificar específicamente a quién iba dirigido, proponiendo un estilo de escritura pensado en los perfiles, describiendo los beneficios y aclarando las dudas de los diversos visitantes. Para comprender las dimensiones del nuevo portal de la universidad se plantearon esas reflexiones a fin de dirigirse a la comunidad Universitaria y al visitante externo.

El trabajo estaba en conocer qué se escribe y para quién. Es momento entonces que cada uno de los portales se plantee el contenido. Este será un terreno donde los administradores y equipos de edición de cada sitio asuman el desafío de reflexionar y reestructurar el diseño de contenido al que acceden sus usuarios.